Pronunciamiento Institucional del Fallo de La Haya - CORDIC


La verdad duele, la frustración amarga, el reclamo suma la esperanza y la pelea. La posición de la Corte Internacional de Justicia de La Haya ante Perú-Chile hace recordar una no muy difundida película mexicana, el end de “La Guerra Santa”.


La Haya nos mostró su hombro, nada más, el 27 de enero, fecha en que el tribuno Gálvez le respondió a los españoles colonialistas disparando desde la Merced el cañonazo del Perú libre: “¡Españoles, aquí os devolvemos el tratado de 27 de enero!”
 
Dióse el lunes 27 de enero de 2014, para algunos vergonzoso fallo. Toda la gente del Perú y Chile ante las pantallas. Al día siguiente, los peruanos tranquilos, como si nada hubiese sucedido. Pero en Chile, ¡oh, sorpresa!, tantos manifestantes pelados muy atrevidos cuanto sus políticos de pelajes diversos agraviando de manera irresponsable al Perú, sosteniendo máxime posiciones absurdas, insostenibles, incorrectas.
 
El Perú ha conseguido 50,000 km2 de mar territorial, aloja recursos hidrobiológicos útiles a la pesca industrial, cuales son anchoveta, albacora, tiburón. Tal presencia representa más del 70% del total de la demanda marítima interpuesta contra Chile. Aquella extensión supera el tamaño de Suiza, digamos a Tacna-Arica-Parinacota juntos.
 
Se trata del Triángulo Este donde seguramente habrá, de repente no, minerales, gas, petróleo. Averiguar su fondo, constatar a través de investigaciones científicas, no descuidarlo, tampoco el Chinchorro ni el sector antártico peruano, enlazándolo a esta extensión vía la construcción del complejo pesquero-industrial-comercial-turístico bajo una contraloría estatal exclusiva.

Modificar entonces, un poco, la frontera marítima. Inmediatamente debe aparecer el mapa oficial, debiéndole llegar a la Alianza del Pacífico, OEA, APEC, UNASUR, CELAC, ONU, a las que pertenece la república peruana, sabedora que la pesca de anchoveta está libre con respecto a las especies migratorias (palometa, bacalao, marraco o pez limón, pez espada), ahora del Perú disponiendo de 50,000 km², no obstante que la pesca artesanal de Arica tendrá beneficios a la hora de capturas, pues Chile gracias a este fallo vinculante mantiene la soberanía sobre un mar territorial de 12 millas, además no pierde su zona económica exclusiva, conservando la totalidad de sus derechos de pesca. Si aquello afectó la pesca de altura, no viene a ser sino menos del 0.1% de la captura total pesquera.
 
Ese tribunal supranacional ha considerado qué parte peruana del mar Pacífico está bajo control chileno, el que mantiene entonces una hegemonía sobre 80 millas, aquí la pesca resulta óptima.
 
Mas los reclamos iniciales del Perú quedaron en nada. Al baúl de los archivos. La sentencia que dictara Peter Tomka no satisface plena e integralmente a nuestro país porque omitieron lo que por justicia le corresponde, quedándose imposibilitada Tacna de contar con playa, otra vez, lo mismo que Arequipa, Moquegua, imposiblitados de llegar hacia las 200 millas, gozarlas, de entrar en ellas obligados a pedir permiso a Chile.
 
Ahora bien, la Corte Internacional de Justicia de La Haya, cuyo personal ejecutivo, fallador, no atendió objetivamente todas la reinvindicaciones, planteamientos, tesis, del Perú soberano; soslayó mala e intencionalmente, o no quiso comprometerse más la fijación, de las condenadas para la línea divisoria, constituyendo punto pendiente de arreglo sobre el cual deberán encargarse los dos países ribereños a través de medios ad hoc que consideren válidos.
 
Le restan al Perú 3.7 hectáreas, o sea, 37,000m., aunque hemos recibido 22,000 km2, antes bajo posesión chilena. El cercenamiento de las 3.7 hectáreas produce la “costa seca”, pedazo de costa peruana con mar chileno, vale decir, hay límite terrestre normal, pero unos 200 metros de playa con mar extranjero. Han fijado allí cono frontera natural el Hito 1, distante de los 264.50 m² del Punto Concordia, dominio sobre el territorio terrestre que lo forma aquel mojón. Así se extiende la soberanía de Chile cuya oligarquía, intelectuales, militares, saben muy bien que el triángulo terrestre es peruano, además el tratado de 1929 zanjó la frontera terrestre. Pregunta: ¿Cuál fue el motivo que condujo a la CIJ de Holanda a plantear una cuestión ajena al problema marítimo, no de asuntos pesqueros sino de límites?
 
Cierto que del Triángulo Interno conseguimos plus minusve cierta cantidad de km², antes en manos chilenas, más los 28,356 km² del Triángulo Externo, obteniéndose en calidad de posesión 50,000 km².
 
Sin embargo la demanda peruana del 16 de enero de 2008 tendente a establecer fundamentalmente la frontera marítima en base a la línea equidistante desde el Punto Concordia (punto verdadero de referencia para delimitar la frontera marítima), no considerándose en buena hora el “mar presencial” sobre el Territorio Externo, una ficción de Chile, la atendió adjetivamente la corte que optó por el paralelo, ello va a crear en lo futuro otra clase de problemas e inquietudes como el siguiente: Chile utilizará el susodicho fallo para producir controversias en torno a la demarcación terrestre, situación zanjada de manera definitiva el año 1929, y con testigos, demarcación ajustada a la realidad; inclusive pretenderá dilatar la fijación de las coordenadas o ha de intentar la modificatoria de la sentencia si hallase algún puntillo a favor suyo.
 
Recordar que la heroica Tacna nos fue devuelta después de 50 años tras muchos vejámenes.
 
Chile insiste en sembrar la confusión, la discordia, el irrespeto, la desconfianza. La Moneda decide la clase de inversiones a ingresar en el Perú, fomenta entonces las asimetrías, aún más, expone su entraña militarista, expansionista, por algo no se armó con todo lo moderno de la tecnología bélica. ¿Por qué exige al Perú cambiar sus leyes, adherirse a la Convemar? ¿Quién es Chile para comportarse así, el imperio mundial? Son historia amarga las imposiciones de enmiendas del tipo Platt.
 
Vamos a esperar la cita de febrero de 2015. Un 2 + 2 debe implementar el fallo de La Haya que es inapelable.
 
Hace unas horas la nueva presidenta chilena, de tendencia socialista, la médica Bachelet, quien puso la otra mejilla al reemplazar a Lagos, sin desagraviar a su pueblo caído como en Santa María de Iquique, sin ajusticiar severamente a la canalla que les hizo daño, habló de implementaciones graduales. La verdad es que el fallo se ejecuta de hecho. Y aquí no vale ninguna comisión mixta camuflada ni la prolongación gradualista, tortuguesca, de la solución. Ha menester delimitar con la cartografía entre las manos, la diplomacia atenta, soltar el espíritu de la solidaridad, aceptando que los espacios no coordenados pertenecen al Perú.
 
Chile acaba de colorear de verde un mapa donde, respecto del sector que llama Triángulo Exterior (para pesca de altura, lejos de la costa), pretende hacer creer que corresponde a aguas internacionales cuando está referido a los 28,000 km2 que le garantizan al Perú su soberanía desde el último 27 de enero, zona actualmente vigilada por la petrolera “San Martín” y el buque BAP “Melo”, ambas naves peruanas de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas con sede en el Callao.
 
¿Por qué el tribunal de La Haya sentenció de ese modo?
 
El año 2012 La Haya reconoció la soberanía colombiana sobre las islas San Andrés, no sobre el mar. Al regir 2007 rectificó el lado soberano de Honduras en relación a cuatro islas disputadas por Nicaragua, determinando que la frontera marítima era por la línea equidistante entre las costas e islas de ambos estados. Después, hace 5 años, resolvió la cuestión de límites marítimos entre Rumania y Ucrania mediante la equidistancia.
 
Algo similar debió haber ejecutado en esta parte de la América del Sur.
 
Sépase que el origen de nuestra controversia hállase en estos documentos que no son tratados, ¡ojo!: Declaración de Santiago de 1952 (referida pescalmente a una zona marítima), Zona Especial Frontera Marítima de 1954, Actas de la Comisión Mixta sobre instalación de Faros de 1968-1969, estas últimas consecuencia de las decisiones internacionales a partir de las antedichas.
 
Incluso óyese hablar de reducir a 12 el ancho del mar territorial que es de 200 millas, arreglar el asunto de la soberanía firmando la Convemar, convertir 180 m. de un mutilado dominio marítimo uninacional en condominio multinacional (llamado Zona Económica Exclusiva), reemplazar la ley peruana por los mandatos del convemarismo cuyos decretos u obligaciones imponen restricciones al estado ribereño; las servidumbres (del libre tránsito).
 
Del año 1986 data el Memorando Bákula. Ese año el embajador Miguel Bákula presentó formalmente el reclamo del Perú al canciller chileno en reunión privada. Fue uno de los primeros pasos del Perú para solucionar el diferendo o contencioso, inclusive bajo la luz del Pacto de Bogotá, sin necesidad de acudir a La Haya.
 
Chile obligó al Perú a que formule la demanda ante aquel tribunal de Europa.
 
Sin embargo la CIJ ha fallado no muy pegada al Derecho Internacional. ¿Actuaron lobbystas, hubo intereses creados, preferencias? Pues Chile queda con la riqueza pesquera cercana a la costa, mientras al Perú le toca la alta mar, i.e., la zona económica Exclusiva, la cual deberá ser objeto de investigación, donde los beneficios pesqueros no son tan buenos, dado que hemos perdido el área más cercana al litoral.
 
La sentencia, cierto, obliga a las partes. Sin embargo el Perú no puede modificar su Ley de Bases para reconocer el Paralelo impuesto por aquella corte, dándole ramos de soberbia a la académica chilena Paulina Astrosa que dice: “si el fallo es complejo, entonces será compleja también su implementación”.
 
El Punto Concordia sigue vigente. Es el correcto de la demarcación terrestre. Nunca se olvide.
 
Próximamente Bolivia demandará ante La Haya a Chile. Le asiste el derecho porque la guerra de conquista de 1879 lo mediterraneizó. Otrosí el tratado de 1904 refrendó aquel censurable enclaustramiento, sin tocar el mar e islas adyacentes a Antofagasta. Chile debe devolver todo el litoral boliviano, inclusive pedir perdón.
 
Asimismo Argentina es posible que zanje lo suyo. Cuando la cuestión Malvinas, Chile no apoyó la causa continental.
 
Una pregunta: ¿Cómo afectará el fallo los fondos de los convenios pesqueros de 1952 y 1954 a partir de las nuevas 80 millas marinas?
 
La demanda peruana fue marítima, no terrestre. ¿Qué pasó aquí?
 
Lo del 27 de enero de 2014 ha constituido una decisión judicial ajustada al derecho de la CIJ de La Haya, considerando que la controversia ya tiene punto final, un cierre. Según ella, la actuación suya responde al criterio de verdad realista.
 
A 35 años, 38,324 km² de mar que Chile no reconocía al Perú y lo utilizaba para la extracción de la anchoveta, del jurel, más 28,356 km² (Triángulo Externo), que chile consideraba alta mar, no proyección de las 200 millas, La Haya a su manera le puso sello de basta.
 
¿Cómo trazó la frontera marítima, quid del problema? Lo hizo así: Seguir la línea paralela hasta las 80 millas, de aquí tomar la dirección sur hasta el Punto B, enseguida bajar en línea recta (altura de las 200 millas) para llegar al Punto C.
 
Reconoce la CIJ el paralelo geográfico sobre el punto inicial, que Chile llama Hito 1, aun una extensión de 80 millas marinas, a partir de ese trazado aplicó el principio de equidistancia, solicitud peruana para toda la zona del contencioso, al girar la línea de dirección sur hasta el Punto B.
 
Repetimos, la susodicha, imposible que no lo sepa, desoyó, trató de quedar bien actuando salomónicamente, el reclamo general del Perú, su preferencia justa por la línea equidistante. Entonces el basamento en el Tratado de Límites de 1929 queda para el limbo, afectándose Tacna (dentro del Triángulo Terrestre), el cual no tendrá debidamente acceso al mar. La corte fundó el hecho de que los convenios de Zona Marítima y Convenio Especial de Zona Fronteriza Marítima, acuerdos antiballeneros o de pesca de 1952 y 1954, acordaron con la firma de tres países: Ecuador, Chile, Perú, adoptar la frontera basada en aquella representación geográfica sin determinar la extensión, ahora fijada en 80 millas a favor de Chile.
 
Sobre las Notas Reversales de 1968 y 1969 del Perú, siendo Secretario General de Torre Tagle el ex canciller Javier Pérez de Cuéllar, éstas convalidan aquellos acuerdos, estrictamente pesqueros, no limítrofes. Fueron sólo atañentes a la conservación del mar, a sus recursos marinos, no al aspecto frontera marítima, la cuestión vista por ese tribunal de Europa que usó el paralelo para fijar una extensión indefinida, actualmente de 80 millas donde la nación del río Maule ejercerá soberanía económica plena.
 
¿Qué hemos obtenido realmente? ¿Por qué un presidente del gobierno regional de Tacna al hacer unas divisiones fijó su plan en el Hito 1 dándole pie a los chilenos? ¿Estupidez o traición a la patria? ¿Podrá en lo futuro volver a plantearse el reclamo ante dicho tribunal u otro que aparezca con mayores y nuevos poderes, según la época? ¿O todo se zanjó bien? ¿Cuál será el fallo de la historia después del bicentenario del 2021? ¿Chile mañana o pasado recurrirá a la fuerza de la razón, o la ejerce el Perú preparado por un Pachacutec, Magno o Gengis Khan? ¿Algún día regresarán al suelo patrio los territorios usurpados hace 185 años? ¿Este fallo frustra u honra?
 
Así están los hechos.
 
El Perú, otrora imperio de Nativoamérica, ya no debe ser concesivo ni humilde.

Callao, 28 de Enero de 2014
 
LA JUNTA DIRECTIVA

No hay comentarios:

Publicar un comentario